Badalonesas II

Aquí tenéis la segunda entrega del libro Badalonesas, libro en formato digital que realicé a lo largo del 2010. Una recopilación de 100 fotografías y 100 historias de mujeres de Badalona.

Badalonesas. 2ª entrega de 7

Montse Pujol. Terapeuta bioenergética

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“Tengo cáncer de mama. Mi enfermedad ha sido como estar montada en una noria y que de pronto me dejaran en tierra. Estoy en tratamiento en el hospital de Can Ruti desde febrero de 2007. Durante la primera sesión de “quimio” tuve tanto miedo que después estuve cinco días seguidos durmiendo. En la segunda tanda, cuando entraba el líquido por mis venas sentía como si me estuvieran quemando, pero empecé a pensar que aquello era un fuego espiritual purificador al que daba entrada. Ahora vivo mucho el presente, que es rico en sensaciones y emociones. Tengo el corazón muy irrigado de amor, pero necesito sensualidad, caricias largas, mecerme…

Soy terapeuta corporal, trabajo la bioenergética y trato el dolor de las personas mediante la respuesta de su cuerpo, de su expresión y de sus emociones. No sentirnos queridos nos debilita. He propuesto, aquí en el hospital, crear un espacio de caricias paliativas al sufrimiento de vivir. Organizar un grupo de ayuda para enfermos de cáncer donde no intervengan las palabras sino el tacto”.

Marisa Yudes. Escuela de danza

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“Intento enseñar disciplina y control del cuerpo y de la mente. Cómo moverse en el espacio, conocerse profundamente para poder sentir hasta el dedo más pequeño del pie. En el escenario mostramos nuestra parte más oculta. La danza es un arte. Expresamos los sentimientos a través del baile. Empecé a dar clases a los diecisiete y mi ilusión siempre fue crear una compañía local como el Jove Ballet, un trampolín para aquellos jóvenes que quieran conocer este mundo. El nivel del grupo es preprofesional pero ahora ya hay bailarines que despuntan. El grupo me inspira un sentimiento maternal parecido al que siento por mis tres hijos”.

Sara Sicras, 18 años

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“Cuando bailo siento una 
mezcla de fuerza y alegría. Entonces no existen los problemas a pesar del sacrificio 
que supone ensayar. Bailo 
desde los cinco años y con la compañía Jove Ballet Clàssic
de Badalona, de la que formo 
parte, estrenaremos El Corsario en el teatro Zorrilla. Voy
 a empezar a estudiar la carrera de Química en la universidad, pero no estoy del todo
s egura, tengo miedo a equivocarme”.

Nuri y Neus Macías, 35 años. Mellizas y pescaderas del mercado de Can Torner

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“Un día un cliente nos compró un kilo de anguilas y nos las hizo cortar a trozos. Las anguilas, que son muy escurridizas, estaban aún vivas y toda la “parada” quedó llena de trocitos de anguila moviéndose. La gente se partía de risa.

Nuestra madre nos enseñó el oficio de pescaderas. A los siete años, al salir del cole, íbamos a ayudarla. A los catorce ya montábamos la “parada”. De nuestro trabajo nos gusta el contacto con la gente, el compañerismo y la “vidilla” que tiene el mercado. Nos levantamos cada día a las tres y media de la madrugada para ir a Mercabarna. Vendemos pescado del Mediterráneo y del Atlántico: rape, lenguado, sardinas, gallo, pez espada…”.

Cena de 1.200 mujeres en el polideportivo durante la celebración del 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora

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“Las badalonesas somos muy del mar. Alegres, con mucha sensibilidad. Luchadoras e independientes. Sabemos lo que queremos. Esta noche nos sentimos felices de estar aquí y no echamos de menos a los hombres. Hace más de veinte años que celebramos estas cenas de mujeres. Comenzamos un año después del golpe del general Tejero. En la primera cena éramos solo veinte mujeres.

Los hombres son más egoístas y viven la vida de otra manera. A veces nos enfadamos porque vemos todas las injusticias que ellos están cometiendo con nosotras. Las leyes tendrían que ser más duras. La mujer siempre perdona, y a un hombre que te pone la mano encima no lo puedes perdonar. Nosotras tenemos un don maravilloso que es la maternidad”.

Elisabeth Miras, 26 años. Peluquera

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“A cada cara le corresponde un corte de pelo, según sea el carácter, la personalidad y la forma de vestir. Yo intento animar a la gente para que se atreva a sentirse guapa y a gusto. El trabajo de peluquera es mi vida.

Para mí, tatuarme es una forma de expresar los sentimientos, una manera de reivindicar que lo diferente también es bueno. Mi tatuaje en el brazo es budista. En el cuello llevo dibujado un corazón rojo con llave. El mío lo guardo en una urna de cristal para que no me lo rompan.

Betty, mi perrita, es sorda. Nos entendemos por gestos. Cuando levanto el brazo, viene. Cuando alzo un dedo significa que la estoy riñendo, y cuando abro y cierro la mano es una señal para hacerle mimos. Tiene tres años. Los perros dan cariño a cambio de nada”.

Colla de Diables de Badalona. Mar, 29 años. Laia, 25 años. Meritxell, 27 años. Laura, 20 años. Nuria, 22 años

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“Jugar con fuego es peligroso pero vamos protegidas y controlamos la situación. Ser “diable” es la culminación de muchas horas de trabajo. Cuando actuamos se crea un clímax increíble, la adrenalina sube y es como si explotases con el petardo. El olor a pólvora en la piel es algo especial. Después es como si pesases menos, es placer y relax.

Los diablos representan la parte oscura del mundo. Nosotras personificamos el Mal. Gestionamos las actividades
 de la “colla”: buscamos actuaciones, administramos 
la economía, compramos vestuario, petardos… Nos 
llaman “el consejo diabólico”. Nuestro grupo cobra una
 media de 600 euros por actuación, y lo componen unos 
sesenta adultos y veinticinco
 niños. La mayoría son hombres pero los mantenemos
 a raya. Las mujeres somos
 más organizadas, constantes
 y francas. Viajamos por toda España, Andorra y Francia,
 según de donde venga el encargo. Lo máximo que hemos
 ganado son 2.000 euros en
 el País Vasco. Un “correfoc”
puede durar desde veinte segundos a dos horas y en él utilizamos carretillas, silbatos, paraguas que giran, surtidores, volcanes, tracas, bengalas…

Cada año organizamos la traca final de las fiestas de mayo de Badalona. Sus palmeras son el símbolo del grupo. Este año celebramos el 25º aniversario de su fundación. Badalona es una ciudad muy plural, hay variedad de pensamiento, conviven gentes de diferentes culturas y pueblos, esto da riqueza a nuestra ciudad. También es verdad que a veces tenemos miedo de perder nuestras tradiciones. Me gustaría que no hubiera guetos. Que hubiera más integración. En el grupo hay tres educadoras sociales, una periodista y una estudiante de medicina”.

Grupo de viudas.
Rosita Queralt, 85 años. Paquita Viscarri, 81 años. Gloria Brió, 80 años. Matilde Palou, 82 años. Maria Pibernat, 85 años

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“Vivimos al día, no tenemos demasiado futuro, estamos en la “estación terminus”. De pequeñas íbamos juntas a la Escuela Catalana. Somos amigas de toda la vida. Nuestros maridos también eran amigos. Hemos viajado mucho: a Cuba, al Caribe, a Rusia… No discutimos nunca. Hay mucho cariño entre nosotras. Hace poco fuimos a Lloret de Mar unos días. Nos gusta mucho bailar.

Cuando hace buen tiempo venimos al mar, algunas nadamos. Antes llegábamos lejos, hasta la segunda boya, después fue hasta la primera, y ahora nos remojamos como un melindre. Vamos también al cine, al gimnasio, a merendar a las Ramblas, somos miembros honorarios del Museo, vemos todas las exposiciones y nos lo pasamos bien.

Para nosotras, la felicidad es estar bien con una misma, ser honradas, querernos y querer a los demás”.

Nuria Zamora (segunda por la izquierda). Vicepresidenta del Club Natació Badalona

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“La primera socia del club fue una mujer, hace unos 78 años. Yo formo parte de la junta desde hace quince años, cuatro como vicepresidenta. Mi trabajo de funcionaria me deja tiempo libre para dedicarme al club. Aquí se hace mucha vida social con badaloneses de toda la vida, aunque no tenemos barreras con nadie. Cada socio paga 60 euros al trimestre. El grupo de viudas tiene mucha marcha y se adapta a todo. Un viudo se quedaría sentado en una silla, pero ellas… son como flores”

Podéis descargar esta parte del libro Badalonines (en catalán) haciendo clic aquí.

 



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