Badalonesas V

Aquí tenéis la quinta entrega del libro Badalonesas, libro en formato digital que realicé a lo largo del 2010. Una recopilación de 100 fotografías y 100 historias de mujeres de Badalona.

Badalonesas. 5ª entrega de 7

Anna Martínez Aldaguer y Carlota Martínez Aldaguer, 7 años. Mellizas.

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“La gente nos dice que somos iguales y no nos gusta, porque somos diferentes en todo: en la cara, en los ojos, en la boca… Lo único que tenemos igual es el pelo. Nos gusta el Barça: Eto’o y Ronaldinho son nuestros jugadores favoritos. A la hora del patio organizamos partidos de fútbol, la clase A contra la clase B. Yo hago chilenas y Carlota es defensa. Estudiamos segundo de primaria en la escuela Minguella, aunque estamos en clases separadas. Durante los partidos cantamos esta canción: “¡Zipi, Zape, Minguella al ataque. Mortadelo y Filemón, Minguella campeón!”.

De Carlota me gusta que no se enfada nunca cuando hago tonterías y se ríe. A ella le gusta de mí que haga tonterías que la hacen reír. A veces nos disfrazamos y luchamos. No queremos llevar faldas porque cuando haces volteretas se te ven las bragas. De mayor quiero hacer experimentos y ser bióloga.

“El helado de cookies y nata es nuestro preferido. Cuando vamos a la playa de Badalona, nadamos lejos. Pero la arena se nos pega por todas partes y nos ensucia, preferimos la piscina cubierta”.

María Serra, 74 años. María Abad Serra, 48 años. Zapatería Ca la Ramona.

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“Ramona era el nombre de mi abuela y todos nos conocen como “Ca la Ramona”. En 1899 la bisabuela abrió esta tienda. Las clientas nos traen a sus hijas. Nuestra zapatería esta especializada en el mundo de la mujer. Una mujer que gusta ir a la moda y que es atrevida en el vestir”.

M. Àngels Martín, 48 años.

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“Siempre expreso lo que siento, no tengo demasiados tabús. Acabo de volver de Suiza con un grupo de amigos y amigas que encontré en una web de Internet. Nos lo hemos pasado muy bien.

Enviudé hace quince años y tengo una hija de veinticuatro. Aunque soy muy positiva, me costó seis meses de terapia superar la falta de mi marido. A los 32 años consideraba que la vida era injusta conmigo. Ahora lo veo diferente: sé que su camino conmigo había terminado.

De él aprendí a querer y a manifestarlo a la gente sin miedo. Aunque no voy a la iglesia, creo que hay una gran energía que nos hace avanzar. Para mí la felicidad es vivir con lo que soy y con lo que tengo. Me levanto cada mañana contenta y agradecida de poder venir a la playa”.

María Redón, 75 años. Rosa Creixell, 70 años.

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“Nuestras madres trabajaban en la fábrica textil La Estrella. Así que somos amigas de toda la vida. Tenemos muchos hobbies: nos gustan los bolillos, hacer patchwork, ganchillo, también cocinamos…Yo soy socia de la Universidad de Barcelona, donde voy a escuchar conferencias de arte, historia y música dos veces por semana, y también canto en el Orfeó Badaloní. A Rosa le encanta la novela histórica y coser.

También viajamos mucho. Hemos recorrido Bélgica, Holanda, Alemania, visitado los castillos del Loira, cruzado el País Vasco, Zaragoza, La Rioja, Mallorca, Menorca, Ibiza… y pronto conoceremos Egipto.

Recuerdo que cuando teníamos doce años, los miércoles de Ceniza íbamos a enterrar la sardina a Can Pomar y bebíamos agua de la riera, bajo la cordillera de Marina, donde ahora está Can Ruti. En Montigalà todo era fango y arcilla”.

Randa, 17 años. Elena, 49 años. Amal, 15 años.

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“Soy palestina, nací en Nahariya, cerca de Haifa. Mi padre es palestino y mi madre, gallega. Llegué cuando tenía nueve meses. Cada dos años visitamos a la familia que vive en Israel. Su cultura es muy diferente a la nuestra. Es muy rica en las relaciones personales. Allí la familia está muy unida y la gente es muy solidaria.

En el año 2006 estábamos de vacaciones en Mazraa y tuvimos que protegernos de las bombas que lanzaban desde el Líbano. Nos metimos en los refugios y una bomba cayó a menos de trescientos metros. Sonaban las sirenas y pasamos mucho miedo. Este conflicto árabe-israelí es demasiado complicado y no le veo solución. Aunque las nuevas generaciones no queremos la guerra.

Soy musulmana, pero no practico. Estudio segundo de bachillerato social. Me gustaría hacer administración de empresas o turismo. Mi hermana Amal estudia cuarto de ESO. Ella nació aquí. Amal significa esperanza en árabe. Randa, mi nombre, es la denominación de un árbol: el fresno”.

Noelia Monterde.

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“A mi hijo le canto jotas: “Al clarear de la luna, esta jota me cantaba, al clarear de la luna, mi madre cuando lloraba, de pequeñita en la cuna”. Mi padre era de Teruel y me las enseñó. Soy muy baturra. Siempre las he cantado y bailado en el Centro Aragonés de Badalona.

Me afectó mucho la muerte de mi anterior hijo, murió asfixiado el día antes de nacer y estaba un poco enfadada con Dios. Ahora ya me he desenfadado.

Regento con mi madre el bar NO-DA, desde hace más de tres años. Hacemos menús caseros al precio de siete euros y medio. Cocino como si fuera para mí sola. Por la mañana le digo a mi madre: “¿Qué hacemos hoy?”. Y vamos al mercado. Cada día elaboramos unos catorce menús. Los jueves, paella. Me gusta la gente de aquí porque es más sencilla y natural que la de Barcelona”.

Àngels Puig y Lourdes Candel. Maestras de la escuela Rialles; Paula, 5 meses. Meritxell, 6 meses. Anna, 6 meses. Meritxell, 7 meses. Aitana, 8 meses.

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“Nuestra labor es la de dar cariño a los niños, enseñarles hábitos, cuidar su cuerpo, prepararles la comida, jugar y cantarles canciones como “ralet, ralet, paga dineret!” mientras los sentamos en nuestras rodillas. Es muy importante que se sientan queridos. Nuestro oficio de maestras nos compensa mucho porque ellos siempre te dan alegría y amor.

Paula tiene muchas cosquillas, Meritxell Morata es un caramelo de azúcar, Anna no se está quieta, Meritxell es muy expresiva, Aitana, sociable y simpática. Las niñas son más independientes que los niños. El niño se asusta más. Ante las dificultades, ellas son más luchadoras y más pícaras”, dicen a coro Àngels y Lourdes.

Grupo de escolares en el “Dia de la dona treballadora”.

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Laura y Hanyu, 8 años. Badalona y China.

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“Hanyu es muy simpática, trabaja mucho y le salen muy bien los dibujos. A mí me gusta jugar al pichi, que se parece al béisbol. Saco buenas notas en los exámenes. Las dos queremos ser profesoras”.

Esther Cabezas, 25 años. Maestra.

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“Este es mi primer año de maestra. Me encanta el trabajo. Los alumnos me dan mucho afecto y me llenan de regalos: pulseras, pendientes, figuritas… Las niñas son más dulces y siempre están dispuestas a todo, son muy trabajadoras. Los chavales dicen que las chicas pegan, pero ellos son muy revoltosos.

En la escuela vienen niños de familias muy desestructuradas. A veces los ves tristes, se les nota que tienen problemas en casa. Yo intento ayudarles, hablar con ellos, comprenderlos. Solo necesitan bienestar emocional y algo de suerte en la vida. Pero sé que llegarán lejos”.

Rita, Paola y Marta, 3 años. Clase de los ratolins de la escuela Rialles.

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“Somos amigas y nos gusta mucho jugar con muñecas. También nos gusta ayudar a atar los zapatos y limpiar los mocos a los demás niños. A veces pegamos.

Sol, solet, vine’m a veure, vine’m a veure. Sol, solet, vine’m a veure que tinc fred”.

Francesca, 1 año. Clase de los conillets.

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“Mamá, mamá…”.

Podéis descargar esta parte del libro Badalonines (en catalán) haciendo clic aquí.



Una respuesta a “Badalonesas V”

  1. Jordi Odrí dice:

    Aquestes pinzellades de realitat tan exquisides a la que ens condueix de la ma una camara aparentment casual. Enhorabona Boyé.

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