Badalonesas VII

Aquí tenéis la séptima y última entrega del libro Badalonesas, libro en formato digital que realicé a lo largo del 2010. Una recopilación de 100 fotografías y 100 historias de mujeres de Badalona. La semana que viene os presentaré el reportaje de La mujer y Dios, un viaje a través de la espiritualidad de la mujer en el mundo.

Badalonesas. 7ª entrega de 7

Carmen Melez. Profesora de taichí.

B7-1

“Siento mucho amor hacia la gente. Cuando abrazas a una persona es muy bueno hacerlo de corazón a corazón. Mi maestra fue Eva Nasarre. Ella me echó una mano cuando tuve una depresión y pensé que yo también podía hacer algo por los demás y ayudarles a deshacer nudos”.

Elvira Madrid, 85 años.

B7-2

B7-3

“Ni yo misma entiendo por qué me gusta tanto coser. Hace cuarenta años que coso para las vecinas, me traen de todo. Trabajo unas siete horas al día: un poco por la mañana y por la tarde de cuatro a ocho. Aunque llevo gafas, la vista la tengo bien. Antes trabajaba en el mercado. Cuando cerró la “parada” tenía 62 años, pero ya hacía tiempo que cosía por las tardes, para descansar.

Por el dobladillo de unos pantalones cobro 4 euros, por una cremallera entre 4 y 8 euros según sea su tamaño. Gano al mes unos 300 euros. Mientras coso, canto canciones como “fumando espero, al hombre que yo quiero…” y pienso en las cosas de la vida”.

Manjinder Kaur, 29 años.

B7-4

“Estudié en la India Ciencias Políticas. Me gustaría trabajar en una fábrica, pero ahora estoy mejorando mi castellano. Aunque en casa hablamos el punyabí, la lengua del Punyab. Hace casi dos años que llegué de Jalandhar. Cuido de mi marido y de mis dos hijos. A mi esposo lo conocí por foto, nos gustamos y antes de casarnos tuvimos una cita. Me agrada oírlo hablar. En nuestra tierra era profesor de pintura. Aquí pinta paredes.

Salgo muy poco a la calle. Solo con las paisanas. No hablo con los hombres. El hombre indio es muy celoso de su mujer. Bahe Guru es mi Dios, al que pido paz para todos”.

Gemma Blat. Astróloga.

B7-5

“Badalona es una ciudad de agua. El agua se caracteriza por ser húmeda y fría. Su correspondencia psicológica es el sentimiento y la emoción. Badalona es un gran “badiu”, como una familia, aunque a veces nos tiremos los platos a la cabeza.

La astrología me da elementos de comprensión y me ayuda a diagnosticar a las personas a través de los astros. Estudio el lenguaje escrito en el cielo. Amo la palabra, por eso me licencié en Filología y creo que la astrología y la psicología pueden apoyarse. Me gusta ayudar y estoy segura de que la intención mueve montañas. El amor es una fuerza que nace de ti hacia los demás. Cuando camino por las calles de Badalona repaso mi propia historia. Aquí en la ciudad me siento muy querida”.

Vanesa Cárdenas, 23 años.

B7-7

“Cada día cojo el autobús con ganas. Me gusta conducir. Trabajo en la empresa Tucsa, en la que hay unos seiscientos hombres y solo veinte mujeres conductoras. La primera semana lo pasas mal, pero la segunda ya todo es más fácil. Para mí la mayor dificultad es el pasaje. Los abuelos son muy exigentes, no se dan cuenta de la dificultad del tráfico y si frenas un poco te hacen un complot y te chillan. Un día uno me dijo: “Esta me va a matar”. A un hombre no se lo dirían. Y las mujeres son todavía más machistas, me han llegado a llamar “inútil”. Yo según el día que tengo me callo, paso de todo.

Una vez una señora se dejó el bolso, yo me di cuenta, lo recogí y más tarde la llamé para avisarla. Al día siguiente me esperaba con un ramo de flores y una caja de bombones. Nunca lo olvidaré”.

Concepció Famadas, 85 años.

B7-8

“Hasta que me prometí no
 había ido nunca al cine,
 en casa éramos muy católicos. De jovencita me levan
taba temprano para llegar a
 la misa de siete. Mi madre
 murió cuando tenía dos años 
y a mi padre lo mataron más 
tarde los “rojos” al principio
 de la guerra. Era contratista 
y director de la empresa Les 
Sorres de Barcelona. Siempre 
llevaba una pistola pequeña, muy discreta. Estaba amenazado. Guardo el recuerdo de la última vez que lo vi. Desde la ventana de la buhardilla, mi hermana y yo le decíamos adiós, él nos miraba.

Me casé con Salvador y trabajamos toda la vida en la carnicería del mercado. A las cinco de la mañana nos traían media ternera y había que trocearla y preparar las “mitjanes”. Nuria, Neus, Roser, Eulalia, Montse, Joaquín, Tomás y Francisco son mis ocho hijos. Siempre me ilusionaron los niños. Disfrutaba con verlos jugar. Tengo un temperamento alegre, no veo problemas en ninguna parte.

Ahora cada miércoles viene la familia a cenar y durante las fiestas llegamos a ser 35. Soy muy feliz. Nos reunimos aquí, en la casa del abuelo Martí Pujol, que fue alcalde de Badalona.

Las tortugas son un regalo del amigo invisible a mi hijo Joaquín y tienen unos veinticinco años. Son hembras y han crecido a base de lechuga y tomate”.

Sor Pilar. Abadesa del convento de las Clarisas. (a la izquierda).

B7-9

“En 1853 se inauguró el convento. Todos contribuyeron con dinero o en especies. Los pescadores transportaron las piedras. En las noches de tormenta, cuando Badalona estaba menos poblada, los pescadores tocaban una campana antes de salir a faenar y nosotras subíamos a rezar al coro. Ahora tenemos una pequeña lámpara encendida las veinticuatro horas del día para que no les pase nada.

La Orden de las Clarisas es mendicante, no podemos tener más posesiones de las que necesitamos. Hacemos votos de clausura. Unida al convento siempre estuvo la escuela de niñas. Al principio solo disponíamos de tres aulas. La gente acudía de padres a hijos. Venir aquí era como estar en casa. En 1994, durante la reforma de las escuelas, no pudimos mantener las estructuras que marcaba la ley: patios, laboratorios, clases… y cedimos el colegio a una institución religiosa.

Nos hemos quedado con la vida contemplativa, la liturgia, la oración, el cuidado de la iglesia. Rezamos según las necesidades del momento, leemos los periódicos, estamos integradas en el mundo. También ayudamos en todo lo que se nos pide: actos culturales, conciertos de música en nuestra iglesia, que tiene muy buena acústica, reuniones de las parroquias, proyectos sociales como el que realizamos conjuntamente con los enfermos de sida…

Desde siempre las novias nos han traído huevos como ofrenda, para que el día de su boda no llueva, pero ahora con la sequía… Les decimos que eso es accidental, que lo importante es el amor, el diálogo, la paciencia, la comprensión y que un impulso no marque su situación de por vida: “La fidelidad y el amor se encontrarán”. Amor para mí es todo acto que haga bien al otro”.

Maite Inglés, 57 años. Maestra y pedagoga. (en el centro). Mª Dolors Sabater, 47 años. Pedagoga. (a la derecha) y su hija.

B7-10

Maite

“Soy optimista en la vida. Me hace enormemente feliz salir a la calle. Me siento muy querida por todos.

He trabajado durante dieci
séis años en la escuela pú
blica de primaria Llibertat de Badalona. Mi compromiso 
cívico ha estado en la ense
ñanza y especialmente en el programa de inmersión lin
güística en la entidad bada
lonesa Festa Nacional dels 
Països Catalans, así como
 en la lucha de diversas asociaciones por los derechos de 
los disminuidos y contra las barreras arquitectónicas du
rante la campaña “Dejemos de ser invisibles”.

A los 46 años sufrí una embolia. Mientras me encontraba en coma vi una luz maravillosa, estaba en paz, radiante… a pesar de saber que me moría. Pero de pronto comprendí que tenía que regresar, que todavía me quedaba tiempo por vivir.

Desperté de golpe sin poder hablar, ni moverme. Lloré en el hospital. Lloré en casa, pero aquella vivencia me dio fuerzas. Ahora voy en una silla de ruedas eléctrica y no paro”.

Mª Dolors

“Tengo una inquietud muy grande por transformar la realidad y la injusticia social. Lucho por los derechos de las personas y creo en el valor de las pequeñas acciones como contribución a los grandes cambios. El camino para lograrlo pasa por la no violencia. Actualmente soy asesora de lengua, interculturalidad y cohesión social en el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya.

El recuerdo de infancia de mi hermano Frederic, disminuido psíquico, el día que visitó mi colegio, y el pensamiento de que él nunca podría ser un alumno como los demás, por su singularidad, me hicieron reflexionar, me ayudaron a no rendirme y más tarde a dedicarme a la educación especial.

Cuando era presidenta de la Asociación de Vecinos del Centro de Badalona y tenía que asistir a múltiples actos públicos, decidí no ir a ninguno que se celebrara en un edificio inaccesible. Así nació la campaña “Dejemos de ser invisibles”, contra las barreras arquitectónicas en la vía pública, el transporte, los inmuebles y la playa. Exigíamos que los ciudadanos discapacitados fueran ciudadanos de pleno derecho. Allí encontré a Maite Inglés, a la que admiro por su poder de superación. Compartí con ella mi dolor cuando, al poco tiempo, mi otro hermano, de 39 años, tuvo un derrame cerebral y quedó gravemente afectado y en silla de ruedas.

Me gusta escribir y captar la poesía de la vida, soy cuentacuentos”.

Grupo de divorciadas.

B7-11

“A las mujeres nos falta sentirnos con derecho a pisar fuerte. Tenemos una inmensa capacidad para vivir, una gran fuerza emocional. Y aunque el divorcio es un trauma, creemos que no existe el gran amor, hay muchos amores para cada uno. Si volviéramos a nacer, sería como mujeres. Sin menospreciar a los hombres, vamos un paso por delante.

Somos publicistas, empresarias, comerciales, relaciones públicas e interioristas. La felicidad para nosotras es el aquí y el ahora, en la playa. Ríete hoy, porque es más tarde de lo que te crees”, dicen.

Podéis descargar esta parte del libro Badalonines (en catalán) haciendo clic aquí.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *