Desde Sumatra. El peso de los granos de arroz

Vivo en una casa de campo en la aldea de Patangaham, cerca de Bukittinggi en el West Sumatra. Se está poniendo el sol y estoy sentada frente a la ventana de una amplia cocina, comiéndome una papaya gigante. Ante mí un paisaje de campos de arroz.

Ida, mi vecina, cosecha ella sola una hectárea de tierra de su propiedad. A pesar de que el trabajo es duro, está relajada y se siente feliz porque es la jefa. Tiene 52 años. Su marido labora de jornalero en otras tierras y le entrega el dinero de su sueldo. Ella gestiona la economía de la familia. Realiza dos cosechas de arroz al año y obtiene una ganancia de 500 euros.

La esencia de la sociedad matriarcal Minangkabau es la filosofía del Adat: “el crecimiento de la naturaleza es nuestra maestra”. Su matriz se traduce en la observación de los aspectos benignos de la naturaleza y en saber desechar los aspectos negativos de ella.

Del crecimiento del arroz de mi campo puedo aprender que mientras la planta es joven se desarrolla orgullosa y erguida, pero cuando madura, el peso de los granos de arroz la hacen curvarse. La naturaleza nos enseña que debemos aprender a ser generosos y humildes con los demás a pesar de poseer riquezas y descartar de nuestra vida el orgullo y la arrogancia.

cheap jordans shoes



2 respuestas a “Desde Sumatra. El peso de los granos de arroz”

  1. Rosa Bayés dice:

    Se lee muy interesante, ya contarás más.
    Por aquí todo sigue igual, cuesta abajo y precipitándonos sin remedio en el tórrido verano.
    Cuidaros mucho, miles de besos
    Rosa

  2. Maria Jesús Calbet dice:

    ¡Qué bonito!gracias por compartirlo, yo hoy he visto la luz dorada de la puesta de sol reflejada sobre los cipreses del parque, también era muy bonito…. por cierto no sabía que las mujeres chinas fueran tan altas, yo pensaba que todas eran mas bien bajitas…Besitos Mª Jesús

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *