Desde Sumatra. El principio materno

Hoy he visitado, en Pagaruyang, el palacio de la mítica reina Bundo Kanduang. El tejado de la rumah gadang (casa grande matrilineal) reproduce los cuernos del búfalo, símbolo de la étnia minangkabau. Bundo Kanduang significa nuestra madre.

También recibe este nombre cada madre en su hogar. Nini tiene 36 años y una familia extensa. Vive con su madre, sus tíos, su marido, y sus dos hijas. Ella posee, como todas las mujeres minangkabau, la herencia alta: pusaka, que se hereda de madres a hijas. La pusaka son los bienes ancestrales de la familia: casa, tierra y objetos valiosos o joyas que solo heredan las mujeres. Esta herencia no se puede vender, sino usar. Los hombres sólo pueden recibir la herencia baja o herencia de las ganancias del trabajo que se realiza en la familia. Ésta es repartida entre hombres y mujeres: 2/3 para ellos y 1/3 para ellas.

La gran mayoría de mujeres minangkabau cuando se casan van a vivir a casa de su madre. Y el marido debe integrarse en la familia. Nini, de 36 años, tiene que organizar la economía de la familia y estirar el dinero que genera la cosecha de arroz de las tierras de su pusaka. Su marido aporta a la familia el dinero que consigue transportando a mano la madera tropical que los leñadores cortan en la montaña.

La casa de Nini es muy sencilla pero en ella hay mucho amor. Me recibe con alegría y veo en su mirada paz. El principio materno es la base de la sociedad minangkabau que impregna de armonía y sencillez a la comunidad. Los minangkabau, en su misma esencia, son tan generosos y acogedores que me hacen sentir extraña de mis hábitos.

En el camino de la vida el principio materno educa a los niños en el respeto a los mayores. Ellos deben ser los primeros en ser servidos al comenzar cada comida. Les enseña también la amistad y la colaboración con los iguales, así los enfados deben resolverse en tres días, y finalmente les enseña a dar amor a los más débiles. El cariño a los niños se vive de una forma natural, desde el constante diálogo con ellos, nunca con el castigo o la imposición.

Nini me explica que el amor lo ocupa todo en su vida y me da como ejemplo el amor que siente por su madre y por sus hijas. Este amor trasciende todo lo demás y debe ser aplicado según la generosidad de una buena madre, no de una madre que muestra preferencias por sus hijos e hijas o vive en el egoísmo.

Nini me impresiona de tal manera que deja en mi cuerpo la dulce sensación de haber vuelto a casa…



5 respuestas a “Desde Sumatra. El principio materno”

  1. Rosa Bayés dice:

    Curiosa organización económica,ya nos contarás más detalles sobre ella. Petons!

  2. precios! m’ha agradat molt aquest post parlant de l’amor

    una abraçada des de Sant Pol de Mar

    Eugènia

  3. Maria Jesús Calbet dice:

    Estoy impresionada…y al mismo tiempo tengo tantas preguntas…¡qué mirada tan intensa! me admira cómo puedes llegar tan directa al corazón de estas personas tan distantes y al mismo tiempo tan cercanas…”la dulce sensación de haber vuelto a casa…”
    Besos
    MJesús

  4. Maria Rosa Leon Diaz dice:

    Que ejemplo de amor , convivencia, respeto a los valores y a las tradiciones. !!!! Me impacta la dulzura y claridad de tan profunda experiencia . BRAVO ANNA BOYE !!!! Como me gustaria que se conocieran mas estas relaciones familiares y comunitarias . BELLO , BELLO . FELICITACIONES. !!!

  5. Rosa dice:

    La manera de viure d’aquesta societat ens ha de fer reflexionar, seria bo aprendre d’ells la capacitat de transmetre amor.
    Molt interessant, quan tornis ens hauràs de fer una xarrada per explicar tot els que has vist.

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