Los días en la selva de Orango Grande

Durante todos los días que pasé en la selva vivía con Quinta y Estevo en una cabaña de barro.  En el día a día observaba la cotidianidad de las personas de la tabanca (aldea).  Las mujeres se organizaban en asociaciones. Eran las jefas que gestionaban el bienestar social, la economía y la ley y eran respetadas por toda la comunidad. Yo asistía a sus reuniones, donde ellas con actitudes maternales se esforzaban en resolver los problemas de la comunidad.

Con Quinta y Estevo tenía largas conversaciones sobre los roles, el temperamento y la manera de hacer de hombres y mujeres. Y en la intimidad que da la convivencia le preguntaba a Quinta (27 años), qué le gustaba de Estevo (33 años). Ella apreciaba de él su sensibilidad, su fuerza física y su sexo. Y a Estevo le gustaba de Quinta la inteligencia con que tomaba las decisiones. Incluso, un día,  me manifestó que a él ya le gustaría ser el jefe de la familia pero no tenía capacidad para ello. Después aseguró que el hombre había sido creado para apoyar en todo a las mujeres, porque ellas les cuidaban y protegían.

En esta isla, el temperamento de las mujeres y de los hombres se manifiesta justo al reverso de mi sociedad. En Orango se considera “natural” que las mujeres sean las jefas en todos los ámbitos de la estructura social: la economía, la ley, el bienestar y en la espiritualidad. En realidad todo está relacionado (del documental “Matriarcados: La isla de las mujeres”).



3 respuestas a “Los días en la selva de Orango Grande”

  1. Rosa LLanza dice:

    Hola Ana:
    Me encanta que expliques tus experiencias. Son interesantísimas. Me encantaría saber algunas cosas más:¿Sabes qué tipo de justicia se impartía? ¿Cómo se resolvía un conflicto entre personas de la misma comunidad? Las mujeres ¿actuaban como mediadoras o como jueces?
    Un abrazo
    Rosa

    • Anna Boyé dice:

      Hola Rosa
      Las mujeres son las encargadas de gestionar el bienestar social y la ley y lo hacen de una manera maternal. Por ejemplo: durante mi estancia en Orango Grande ellas diberaron sobre el mal comportamento de Nené Pereira, que había pegado a su hermano en una pelea, después de beber el vino de la palma…
      En castigo a su acción deberá recoger la paja -trabajo propio de mujeres- luego todo se olvida
      .
      Un abrazo

  2. maria rosa leon diaz dice:

    Me encanta cada nueva experiencia de la Sra. Anna Boye . Escribe tan sencillo , tan claro y cargado de emotividad ADMIRABLE !!!!!

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