Los minangkabau. El consenso y el bien común

La base de esta sociedad minangkabau es llegar a un acuerdo en todos los ámbitos de la vida. Aunque se parta de ideas diferentes el objetivo es llegar al bien común.

Desde hace más de 35 años, una vez al mes, Anisah Ardah, de 78 años, Bundo Kanduang, del Nagari (distrito) de Bukittinggi, reúne a las mujeres de la comunidad de Luak Anyia para hablar de la organización de las fiestas, de la comida que se preparará en ellas, de su elaboración, de las especias, de los adornos, de las otras celebraciones como las bodas y los bautizos, de la ceremonia de la muerte…

Durante las reuniones se resuelven también otros problemas relacionados con la herencia o riñas entre familiares. Anisah Ardah, la Bundo Kanduang de Luak Anyia, es una madre, una consejera. Por ejemplo, me explica Anisah, si hay una mujer que tiene dificultades en su casa, sea de la índole que sea, va a hablar en privado con ella. Entonces Anisah, sin dar el nombre de la mujer expone el caso de una manera general a las otras mujeres y todas opinan y dan una visión poliédrica del problema, una visión formada por el pensamiento de muchas mujeres.

En esa amplitud la mujer que ha necesitado el consejo se siente apoyada y podrá resolver con una mayor distancia y serenidad la cuestión. Pero Anisah me advierte que en la mayoría de los casos no hay un culpable sino dos: el hombre y la mujer o la mujer y el hombre y que deberán llegar a un acuerdo mutuo para resolverlo.

Durante los 35 años que Anisah ha ejercido de Bundo Kanduang, nunca hubo problemas serios, porque las mujeres siempre llegaron a acuerdos. El consenso es la base de esta sociedad minangkabau.

En esta sociedad la figura del penghulu, que es el representante masculino del clan hacia el exterior, también es muy respetada. El penghulu hace un papel de árbitro en los desacuerdos graves u otras discusiones. Decide también el mejor día para realizar las celebraciones y el tipo de rezos que en ella deberán tener lugar, como en el caso de la ceremonia de la muerte. Es usual ver en el jardín de cada casa una o varias tumbas de la familia. Éstas se elaboran en mosaico azul turquesa o marrón y están rodeadas de vegetación.

Durante las reuniones de mujeres y también en las fiestas y celebraciones siempre se elabora el inti, símbolo del acuerdo mutuo. El inti es una bola de harina de gluten rellena de coco y azúcar.

Un bien común que se traduce en la profunda armonía que se respira en el día a día. Por la mañana sigo la ruta que me llevará al mercado de Pakan Kamis, mi aldea, para comprar la comida y la gente me saluda con una sonrisa y un gesto de reconocimiento. Cuando les respondo se ponen la mano en el corazón. Hay tantas sonrisas y saludos en mi camino que estoy fascinada por el sentimiento de amistad que me transmite esta manera de ser.



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