Los Minangkabau II. Mi amiga Febrianti

Durante mi estancia entre los minangkabau vivía en la casa de Febrianti con su hermana Eli, que hacía las funciones de anfitriona y traductora de la lengua minangkabau. La casa estaba situada en la aldea de Pakangajan, en el valle del monte Merapi.

Febrianti es muy alegre y siempre nos obsequiaba con exquisitos guisos que gustaba cocinar para nosotras. Un día preparó pollo con leche de coco y especies. El plato se elaboraba con ajo y cebolla, y después se le añadía a la mezcla: cúrcuma, jengibre y pimienta, también especies frescas que íbamos a comprar al mercado de Bukkitinggi, y finalmente la leche de coco.

Febrianti trabaja de enfermera y comadrona en una pequeña clínica en Patangahan Pakan Kamis. Se ocupa de supervisar a 16 mujeres embarazadas, pero el parto lo realizan en el hospital de Bukkittinggi, aunque ella no las deja nunca solas. Su madre le enseñó a ayudar a los demás y a ella le gusta asistir a las mujeres cuando dan a luz.

Ver nacer un bebé la hace feliz. “A las mujeres les complacen mucho las niñas y si tienen hijos no paran hasta que llega la niña…, si el matriarcado continúa es por la herencia alta de la mujer, porque si en una familia solo hubiera chicos la herencia pasaría al hermano o a la hermana de la madre. En el pasado los hombres emigraban para hacer fortuna fuera de la familia y volver con la riqueza conseguida, para después casarse. Porque al ser la herencia para la mujer, así no entraban en competencia con las hermanas por los bienes de la familia”, me explicó un día.



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