Los Minangkabau V. Nini y el amor

La casa de Nini es muy sencilla pero en ella hay mucho amor. Me recibe con alegría y veo en su mirada paz. El principio materno es la base de la sociedad minangkabau que impregna de armonía y sencillez a la comunidad. Los minangkabau, en su misma esencia, son tan generosos y acogedores que me hacen sentir extraña de mis hábitos.

“Me llamo Nini y tengo 36 años. Vivo en Pagaruyuang. En casa mi labor consiste en organizar las cosas para que todo vaya bien: preparar las comidas, ocuparme de la economía de la familia y estirar las ganancias que dan las cosechas de arroz, de café y de chocolate de las tierras de la pusaka (la herencia alta que sólo recibimos las mujeres), y también distribuir el dinero que aporta mi marido transportando la madera tropical que los leñadores cortan en la montaña.

El Adat es la costumbre ancestral matriarcal que organiza nuestra vida y la vida de la comunidad. Nos dice que lo primero en la familia es la educación de los niños, el cariño y el diálogo. Yo les enseño a mis hijas a estar unidas, a quererse y a portarse bien, igual que mi madre me lo enseñó a mí. Entre nosotros hay mucho amor. El amor de la madre es la base de nuestra sociedad minangkabau que llena de armonía y sencillez a la comunidad. No es sólo el cuerpo de la madre que da frutos sino el alma que siembra contenidos en el corazón de los hijos.

El amor lo ocupa todo en mi vida y este amor trasciende todo lo demás. Debe ser aplicado con la generosidad de una buena madre, no la de una madre que muestra preferencias por sus hijos e hijas o vive en el egoísmo”.



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