Los Minangkabau VIII. Poni, peluquera y empresaria

Poni ha adornado la casa de Imel para la boda. Poni es peluquera, empresaria y organiza bodas, celebraciones y fiestas a quien se lo pida. Con Imel se ha esmerado porque es su vecina y quiere ayudarla. Ha colgado en las paredes sedas blancas y rojas bordadas con flores silvestres de todos los colores.

“No uso pañuelo en la peluquería pero en la fiesta debo llevarlo porque esto es un negocio y tengo que conseguir clientes, pero estoy más cómoda sin él, aunque me parece bonito. En la boda me puse uno de lunares  y un vestido de punto azul y negro, con la cazadora de piel a juego. Soy inquieta y alegre. Siempre estoy llamando por teléfono o me llaman y así superviso mi trabajo. Es por el negocio…, me gusta.

Las mujeres en Bukittinggi van una vez al mes a la peluquería, muchas para hacerse masaje y peeling, ya que a ellas les gusta estar guapas para sí mismas. Para mí la belleza interior es tener el corazón y la mente limpios. En el reflejo de los ojos puedo ver si la persona es buena. El peinado tradicional de la mujer de aquí es el moño, aunque el pelo no se ve nunca. Antes no era obligatorio llevar velo, ahora sí. No me gusta hablar de la religión.

Me considero moderna en mi manera de vestir. Mi marido tiene una tienda de cosméticos y depende económicamente de la gente que le compre. Yo, en cambio, voy a buscar el dinero fuera de casa. Cuando hay una boda preparo el trono donde deberán sentarse los novios durante el convite, y les alquilo también los trajes minangkabau que vestirán. En un buen mes puedo organizar hasta diez bodas”.



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