Nuestra fragilidad

El islam se recrea en al absurda convicción de contener la verdad absoluta, y eso fracciona nuestro pensamiento y lo hace hostil a este postulado. En la sociedad minangkabau se halla la mezcla patriarcal y matriarcal que equilibra el sentir.

Esta visión poliédrica de la vida nos acerca a nuestra fragilidad, y nos damos cuenta de la estructura que limita la especie. Ese grueso fardo de repeticiones con las que avanzamos sin avanzar, caminamos sin dar un paso.

Nos sería mas fácil mirar de otra manera, con una amplitud nueva que haga avanzar nuestro entendimiento hacia la claridad, esa que todo lo contiene, la que nos hace hermanos en la debilidad y la pena. Porque esta visión crearía una comunidad mucho más humana. Como la sociedad minangkabau que visité.



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